» Última actualización: 7.Ago.2008 06:39 p.m.
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Análisis de Factibilidad


Felipe Calderón Hinojosa

Propuesta:
COMPETITIVIDAD Medidas para hacer más competitiva la economía nacional

Felipe Calderón, candidato a la Presidencia del PAN, propone hacer más competitiva la economía mexicana mediante un conjunto de medidas, con el fin de competir con éxito en la economía internacional, fomentar la inversión y la creación de empleos. Entre las medidas que propone están hacer más flexible el mercado laboral para fomentar el empleo, reducir el Impuesto sobre la Renta, así como los precios de los energéticos y promover la innovación tecnológica.


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Analista: Dr. Roberto Newell
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Los cuatro planteamientos / ideas apuntan en la dirección correcta, pero sus impactos relativos son muy diferentes entre sí.

 

 

a. Mercado laboral flexible. (Calificación 8 / 10)  En el corto plazo, de las cuatro propuestas planteadas es la más poderosa. Una de las principales ventajas competitivas de la economía es su abundante mano de obra. Sin embargo, la Ley Federal del Trabajo (LFT) impone muchas restricciones al funcionamiento del mercado laboral. Entre los problemas más significativos de la Ley es que:

 

a. Causa que sea más atractivo operar en la economía informal para eludir el costo relacionado con el paquete de previsión social que marca la LFT (IMSS, Infonavit, primas de vacaciones, tiempos extras, etc.) más los onerosos costos invisibles que están relacionados con la contratación de un trabajador (costo de liquidación, prima de antigüedad, y en algunos casos, cuando hay un contrato colectivo de por medio que lo especifique, escalafón ciego y otros costos relacionados con la antigüedad del trabajador). Todo lo anterior le resta flexibilidad al empleo en las empresas mexicanas y las hace económicamente muy vulnerables en el caso de una recesión o de un problema competitivo). En pocas palabras, hacer right-sizing en las empresas formales del país es muy difícil.

 

b. La LFT incorpora reglas para el reconocimiento de los sindicatos que distan mucho de ser neutras.  De hecho, para retar la legitimidad de un sindicato ya establecido, se tiene que ser muy valiente o muy tonto.  Por ello, la LFT para efectos prácticos confiere un monopolio al primer sindicato que se establece en una empresa y hace casi imposible la remoción de líderes que no sean convenientes o representativos de los intereses legítimos de los trabajadores.

 

c.    La LFT omite crear incentivos para que mejore la productividad de los trabajadores.  De hecho, la lógica que subyace a la ley es proteger al trabajador empleado en una empresa y no crear las condiciones para que todos los trabajadores se puedan emplear y para que existan incentivos para mejorar en su desempeño.

 

En suma, la LFT es uno de los principales impedimentos competitivos que enfrenta nuestra economía.

 

 

 

b.        Energéticos a precios competitivos: (Calificación 6/10).  Coincido en que los precios de nuestra oferta energética están muy distorsionados y altos.  En consecuencia, nuestra oferta energética resta competitividad a todas las empresas del país y sobretodo a aquellas que son intensivas en costos de combustibles (transporte de carga, aviación, negocios de logística y distribución, etc.) y también en el caso de industrias de proceso (papel, acero, petroquímica, etc.) que requieren los energéticos como insumos.  El problema en este caso es el cómo.  Si simplemente se decreta una reducción de precios a los energéticos (como lo ha planteado AMLO recientemente), se abre un hueco en las finanzas de PEMEX, CFE y el gobierno federal que sería muy difícil de resolver sin una reforma fiscal.  Por el contrario, si se introduce competencia en el sector-  lo cual sería muy deseable- para que fuera la competencia la que moderara los precios, primero, se requeriría una reforma Constitucional, y luego, también se correría el riesgo de que las paraestatales del país quebraran.  A mi no me queda duda de que el mejor camino incluye: una reforma fiscal, introducir competencia en el ramo y permitir inversiones privadas para complementar los recursos de inversión escasos del estado, pero esta combinación de reformas ya fue derrotada durante el sexenio de Zedillo y recientemente en el de Fox.

 

c.        Innovación Tecnológica (Calificación 5/10)  Efectivamente, es cierto, no basta la apertura del sector energético y tener un mejor mercado laboral, pero el impacto de la innovación tecnológica tampoco es un remedio mágico.  Para que la tecnología sea un gran aliado tenemos que saber utilizarla y ello requiere inversiones cuantiosas para cerrar las brechas de conocimientos que hoy tenemos.  Esto es especialmente significativo en el caso de la brecha digital pues si bien se ha avanzado con programas que fortalecen el uso de las tecnologías de información en nuestra economía, aun es enorme la brecha de conocimientos y acceso que tenemos que cerrar.  Para competir con base en “mentefactura” requerimos un periodo decidido de reformas a nuestro sistema educativo formal, empezando desde los niveles más bajos y haciendo una auténtica revolución transformadora de los métodos que se usan en la instrucción.  También requerimos que el gobierno de liderazgo a la creación de una política de estado (a la cual tiene que dar liderazgo decidido) para que se cierre la brecha digital en poco tiempo. Poner en marcha estos cambios es indispensable para que nuestra economía no dependa de proveer insumos baratos de mano de obra y energía, pero los beneficios que derivarán de las reformas que requerimos para que la innovación sea el principal motor de nuestra economía, todavía son distantes.

 

d.        Impuestos bajos y sencillos  (Calificación 5/10)  Una vez más, estoy de acuerdo, pero el problema no solo es de sencillez y tasas más bajas, lo cual indiscutiblemente mejoraría la competitividad del país y quizá causara que la evasión fuera más baja, sino que debemos asegurar que la cobertura fiscal sea universal y uniforme.  Sin embargo, debo reconocer que me gusta mucho la idea de un impuesto plano con tasas bajas, tanto porque sería más fácil de administrar, como porque induciría efectos distributivos muy buenos.

 

  

 

 

 

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Analista: Ricardo Samaniego Breach
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Observaciones generales:

 

1.          Las medidas apuntan en la dirección correcta para mejorar la competitividad. El problema está en cómo lograr esos buenos propósitos. Además la propuesta no enfatiza lo suficiente la necesidad de vigorizar las condiciones de competencia en sectores protegidos –energía, telecomunicaciones, banca, transporte- como condición necesaria para aumentar el empleo y reducir los costos.

2.         Un mercado laboral flexible. Se ha exagerado la ausencia de flexibilidad de los mercados de trabajo en México que han podido adaptarse a condiciones nuevas y en ocasiones difíciles como la apertura comercial. Para reducir la informalidad, sería deseable impulsar esquemas de empleo temporal para jóvenes y condiciones flexibles en caso de separación. (Sin embargo, hay que tomar en cuenta la experiencia reciente en Francia donde un esquema similar de contratos flexibles para jóvenes ha ocasionado severos disturbios.)

3.         Los precios de los energéticos no deben (aunque sí pueden) bajar por decreto. A mediano plazo, una reforma fiscal integral, estructuras de mercado propicias e incentivos adecuados para la operación de las empresas públicas podrían permitir una baja en los precios que no pusiera en riesgo el equilibrio de las finanzas públicas y la salud financiera de Pemex y CFE.

4.         Si la innovación tecnológica reduce los costos, impulsaría la competitividad. Esa innovación es el resultado de un proceso que depende de que los mercados funcionen, se tenga seguridad jurídica y los precios reflejen correctamente la escasez relativa de los recursos. La propuesta no especifica como mejorar esas condiciones para impulsar la innovación tecnológica.

5.         Tasas marginales del impuesto sobre la renta más bajas ciertamente podrían mejorar la competitividad. El esquema de tasa única propuesto, sin embargo, adolece de severos problemas de viabilidad política.

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Analista: Dr. Rodolfo de la Torre
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El impulso a la competitividad que estas medidas darían merecen una calificación de 7 (siete):

 

Si bien cada acción sugerida es importante para impulsar la competitividad la incertidumbre sobre su efecto final o la indefinición de aspectos clave de las mismas impide dar una calificación más alta.

 

La actual legislación laboral efectivamente dificulta la movilidad del trabajo y su rápida asignación a los puestos donde es más productivo, fundamentalmente por los altos costos de contratación y despido. La flexibilización de la contratación colectiva, la reducción de los costos de seguridad social y un seguro de desempleo que sustituyera a los actuales esquemas de liquidación podrían darle un nuevo dinamismo al mercado laboral, pero es incierto el impacto final que tendrían estas medidas sobre el empleo y la competitividad, y políticamente serían poco factibles.

 

Sin duda, energéticos más baratos reducirían el costo de numerosos procesos productivos, pero aquí la clave está en cómo conseguir tal reducción más que en la reducción misma. El abaratamiento por decreto de la energía es contraproducente, y si los menores precios se logran mediante inversiones que incrementen la oferta entonces debe especificarse su alcance y cómo se financiarían.

 

También la inversión en innovación tecnológica es deseable, pero lo importante es definir qué tipo de esquema de generación y sobre todo de difusión del conocimiento se plantea.

 

La acción más concreta para promover la competitividad es la tasa única del ISR, la cual, por la simplificación administrativa que representa y por la posible reducción de tasas a causantes cautivos, permitiría abatir los costos de operación de la economía formal. Esta idea sin embargo, no está libre de problemas técnicos y sobre todo políticos*.

 

En suma, las propuestas va por el camino correcto pero requiere ser precisadas y revisar su factibilidad política.

 

Ver la evaluación de Ricardo Samaniego para Lupa Ciudadana en  http://www.lupaciudadana.com.mx../Xstatic/diarios_campana/espanol/analisis.aspx?c=PAN&pr=3482

 

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Analista: Dr. Manuel Mendoza
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       Los cuatro aspectos que menciona el candidato: Mercado Laboral,

       Precios de los Energéticos, Innovación Tecnológica y Régimen

       Fiscal, sin duda constituyen elementos que las Políticas Públicas

       pueden emplear para estimular el crecimiento de la economía.

 

            Sin embargo, y como ocurre con otras propuestas de este y otros

       candidatos, el asunto medular es como se han de establecer esas

       políticas para buscar el objetivo declarado sin lesionar otras

       componentes de la economía. Por ejemplo, ¿cómo se va a dar lugar

       a un mercado laboral flexible que genere empleos pero que no sea

       como el Chino? ¿Cómo se van a reducir los precios de la energía

       sin colapsar los ingresos del gobierno? ¿Cómo se va a desarrollar

       la innovación tecnológica? ¿Cómo se van a reducir los impuestos

       sin que la merma recaudatoria tenga impacto en la inversión en

       los programas sociales?

 

            En breve, estas medidas podrían, en efecto, tener un impacto

       positivo en la economía, pero sin conocer el detalle de la manera

       en que se piensan desarrollar, se sitúa aun  en el terreno de los

       buenos deseos.

 

           Una mención final sobre el tema de la innovación tecnológica.

       Una de las vías que otras economías han seguido, con éxito, para

       el desarrollo de sus industrias, especialmente las que requieren

       de alta tecnología, es la inversión en educación. Los ejemplos

       se conocen e incluyen, en particular a los países asiáticos.

       Una propuesta realista para fomentar y propiciar el desarrollo de

       industrias con un fuerte componente de innovación tecnlógica,

       para empezar, tiene que ser de largo plazo. No se puede innovar

       si no se cuenta con cuadros técnicos y científicos de alto nivel.

       Así esta propuesta debiese contemplar un plan de inversión en

       educación e investigación científica y tecnológica, especialmente

       vinculada con el sector productivo y posiblemente objeto de un

       programa de incentivos fiscales.

 

 

 

                                              

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Analista: Dr. Ramón Lecuona
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a) Es verdad que es indispensable flexibilizar el mercado laboral para facilitar la generación de empleo. La rigidez del mercado de trabajo formal es una de las principales causas de la informalidad. Sin embargo, ha habido una gran resistencia política a la reforma laboral que dificultará en el futuro previsible avances en este sentido.

 

b) La reducción de los precios de los energéticos solamente puede ser lograda si se aumenta sensiblemente la eficiencia de las empresas estatales que los producen o a costa de una fuerte caída en los ingresos públicos. Si estos ingresos no se recuperan por el lado de la recaudación impositiva pondrían al gobierno en una situación insostenible en poco tiempo.

 

c) La innovación tecnológica es indispensable en la era de la economía del conocimiento. Sin embargo, ésta es una tarea que requiere de una formación de infraestructura gubernamental, empresarial y académica, que requerirá muchos recursos y que no dará frutos en términos de productividad en el corto plazo.

 

d) Simplificar la estructura fiscal ayudará a una mejor operación de las empresas. Sin embargo, la clave estará en una mejor distribución de la carga fiscal y en su neutralidad.

Sin duda, los puntos propuestos son muy pertinentes, el problema está en como llevarlos a la realidad de manera exitosa. Su viabilidad conjunta me parece relativamente baja en el corto plazo.